En un diáfano escenario, rodeado de luces espectrales, la vida mortal, mas tentadora y perversa que nunca nos corrompe llevando nuestros pasos por una falsa senda hacia el paraiso. En manos de una imposible inmortalidad presenciamos el paso de los años como meras hojas en otoño arrastradas por el viento portador de ensueño. Con desquiciante ansia profanamos nuestra inocencia bañandonos continuamente en el frénesi que nos conduce a la tumba y cada soleado dia es un infierno lleno de colores donde la pureza de nuestras acciones se esconde entre mezquinas sombras. En las garras de la muerte nos deleitamos pensando que nada es eterno, como pobres diablillos debiles y decadentes, y entre sarcásticas risas rechazamos verdades llaciendo entre la ignorancia que arrasa la humanidad. En nuestra ingenua y falsa pureza nos consideramos amos y en nuestra infinita libertad esclavizamos a los que deberiamos amar. Los pocos que reconocen su propia maldad se rodean de culpabilidad cayendo en el remordimiento de llevar una vida a la que le arrebataron todo sentido. La aterradora posibilidad de ser juzgados les atormenta haciendo que el vivir sea una condena mucho antes de que la sentencia haya sido dada. Cuan insufrible es el saber, burlandose de los prejuicios y del fanatismo, concediendo una luz que puede acabar por consumirte si fallas en saber utilizarla. ~A~
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